El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, ha reaccionado a las amenazas directas del líder del régimen ucraniano, Vladímir Zelenski, al primer ministro húngaro, Viktor Orbán.
"Es hora de activar el artículo 5 de la OTAN", respondió entre risas el vocero al ser preguntado al respecto.
Asimismo, indicó que la situación se vuelve más dura y "el régimen de Kiev se siente incómodo". "Estamos avanzando, y la dinámica es bien entendida, bien conocida por todos los expertos. Hace tiempo que llegó el momento en las negociaciones, como dijo [Vladímir] Putin, en que alguien en Kiev debe asumir la responsabilidad —debería ser Zelenski— y hacer todo lo posible para asegurar el éxito de las negociaciones. Saben perfectamente lo que hay que hacer", sostuvo.
Peskov subrayó que hasta que los dirigentes de Ucrania lo hagan, "su situación se deteriora día a día", por lo que "hay tanto nerviosismo, que roza la histeria". "Creo que la situación se deteriorará aún más", concluyó.
Sin filtros: la deriva verbal de Zelenski
En la víspera, en medio de la negativa de Hungría a aprobar el nuevo paquete de apoyo financiero a Ucrania, Zelenski afirmó: "Esperamos que una sola persona en la Unión Europea no bloquee los 90.000 millones y que los soldados ucranianos tengan armas. De lo contrario, daremos la dirección de esa persona a nuestras Fuerzas Armadas, a nuestros muchachos, para que le llamen y hablen con él en su idioma".
Por su parte, Orbán reiteró el viernes que su país no accederá a la exigencia de Ucrania de abandonar el petróleo ruso, no le dará dinero y no le permitirá entrar en la Unión Europea ni siquiera si Budapest es chantajeada o amenazada de muerte. En la misma línea, calificó de "bandidaje estatal" el cierre del oleoducto Druzhba por parte de Kiev, añadiendo que "se deben encontrar las respuestas correctas" contra tal acción.
La andanada verbal contra Budapest no es un hecho aislado, sino que se suma a una larga lista de insultos y amenazas que Zelenski ha dirigido en los últimos meses contra Hungría y otros países. Su retórica, cada vez más agresiva, recurre con frecuencia a un lenguaje obsceno y denigrante contra otros líderes en sus comparecencias públicas.
La tensión escaló drásticamente en enero, tras los insultos de Zelenski en el Foro Económico Mundial de Davos. Orbán respondió que había "cruzado la línea", aunque restó importancia al incidente por la cercanía de las elecciones en Hungría. Reiteró que los húngaros rechazan enviar fondos a Ucrania y ser arrastrados a la guerra, y prometió que su país no apoyará la entrada de Kiev en la UE "en los próximos 100 años". Esto desencadenó una serie de cruces de declaraciones.
Tensiones en torno a Druzhba
- A finales de agosto y principios de septiembre del año pasado, el régimen de Kiev perpetró varios ataques con drones y misiles contra el oleoducto Druzhba en territorio ruso, lo que provocó la suspensión del suministro de petróleo a Hungría y Eslovaquia.
- Kiev atribuyó la suspensión del funcionamiento del oleoducto a los daños causados por supuestos ataques rusos, mientras que Hungría y Eslovaquia acusaron a las autoridades de Ucrania de chantaje político en represalia por su postura independiente sobre el conflicto ruso-ucraniano.

- En medio de la escalada, Budapest y Bratislava ya suspendieron hace dos semanas los suministros de diésel a Ucrania.
- Hungría bloqueó además un préstamo de 90.000 millones de euros acordado en la UE para Ucrania, y amenazó con suspender el suministro de gas natural y electricidad a Kiev por la misma razón. Budapest también bloqueó el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia.
- Mientras, el operador del sistema de transmisión de electricidad en Eslovaquia, SEPS, rescindirá el contrato de suministro eléctrico de emergencia con Ucrania. El primer ministro eslovaco afirmó que su Gobierno está preparado para tomar "nuevas medidas recíprocas" si ve que Vladímir Zelenski no tiene ningún interés en suministrar a la nación europea lo que le corresponde, y que ya ha comprado.



