Lo que ocurrió en la X Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), realizada en Bogotá el fin de semana pasado, específicamente en lo relacionado al debate en torno a la inteligencia artificial, los algoritmos y las nuevas tecnologías en América Latina, aunque no ha producido mucho ruido, sí implica un cambio de enfoque con relación a las anteriores reuniones y también con la forma en como los representantes de la región están evaluando este tema que avanza en el mundo de una manera descarnada.
A continuación, detallamos cuatro características que definen este nuevo paradigma de soberanía tecnológica:
1.- "Escudo de datos"
Mientras que en reuniones anteriores el debate se limitaba a la ética en el uso de las tecnologías y el control legislativo, hoy la región despierta ante una realidad que también es geoeconómica: la inteligencia artificial no es solo un avance técnico, sino una nueva frontera de extracción de recursos, como lo es el petróleo. En América Latina hay mucho consumo de tecnología y contenido digital, pero también muy poca inversión, por lo tanto, es una región muy débil para enfrentar este problema, y pese a representar el 6,6 % del PIB mundial, atrae apenas el 1,12% de la inversión global en IA.
El foco cambia hacia la necesidad de invertir en esta materia como una forma de comenzar también a generar dividendos que pueden aumentar considerable los ingresos. El Foro Económico Mundial (2026) estima que la IA podría generar entre $1,1 y $1,7 billones de valor económico adicional anual en América Latina, lo que representará el 5,4% del PIB de la región para el final de la década. Entonces no es una cuestión ideológica, ni técnica, sino sobre todo económica.
El Foro Económico Mundial (2026) estima que la IA podría generar entre $1,1 y $1,7 billones de valor económico adicional anual en América Latina.
El avance de la Cumbre de la Celac se circunscribe sobre todo a que superó el momento de los diagnósticos de encuentros anteriores y comenzó a definir cómo invertir en este tema de manera conjunta, pasando de una demanda ética abstracta al perfil de una "soberanía algorítmica".
"Reconocemos la urgencia de fortalecer la soberanía tecnológica de la región, impulsando el desarrollo de infraestructuras propias de Inteligencia Artificial que respondan a nuestras realidades culturales, lingüísticas y sociales, evitando la reproducción de sesgos algorítmicos ajenos a nuestro contexto", se recogió en la declaración de Bogotá.

La extracción de datos se plantea como una nueva forma de explotación, un nuevo coloniaje basado en este recurso que resulta tremendamente apetitoso por todo el significado cultural y la plusvalía que genera. En esta cita, repleta de representantes del sector de todos los países, se plantea que los Estados-nación deben dejar de "regalar" la información a las empresas tecnológicas para comenzar a negociar cuotas financieras que impacten directamente en el Producto Interno Bruto (PIB) y el ingreso de los países.
2.- Infraestructura propia: Interconexión de supercomputadoras
Entre los acuerdos en la Celac se encuentra uno puntual basado en la interconexión entre grandes supercomputadoras ubicadas en México, Colombia y Chile, que al vincularse, producirán grandes bancos de datos que servirán a América Latina para enfilarse hacia una mayor soberanía en la extracción de datos. Es una experiencia incipiente pero que se convertiría en pionera para comenzar un proceso de tecno-integración.
Para que Latinoamérica deje de ser una "periferia digital", la Cumbre propuso crear una arquitectura de datos propia que no dependa de los despliegues de EE.UU. De hecho, en esta cita, por primera vez, la región no miró hacia el norte para conectarse, sino hacia el otro lado del Atlántico, fortaleciendo la cooperación con África: se estableció la necesidad de invertir 1.200 millones de dólares para la creación de un cable de fibra óptico submarino.
Este enlace unirá específicamente a Ghana con Colombia, permitiendo una ruta de datos independiente de las potencias.
La región no miró hacia el norte para conectarse, sino hacia el otro lado del Atlántico, fortaleciendo la cooperación con África.
Recientemente, Washington sancionó a funcionarios chilenos que desarrollaron una fibra óptica desde su país hacia China, lo que da cuenta de la importancia que esta temática está tomando. La unión en esta materia de la Celac con África permite configurar no solo un mercado inmenso y apetitoso sino también un espacio de generación de datos que, con inversión tecnológica mediante, podría generar amplios recursos y ayudar a resolver problemas estructurales específicos del Sur Global, tales como: predicción en desastres naturales, optimización de cultivos, reducción del rezago procesal en tribunales saturados, uso de algoritmos para la distribución eficiente de medicamentos y diagnóstico temprano en zonas rurales.
3.- ¿Qué cambia con un índice?
En 2025 se publicó por tercera vez el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA), elaborado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (Cenia) de Chile en conjunto con la Comisión Económica para América latina (Cepal). Esto va permitiendo procesar información relevante, mapear puntos álgidos y niveles de consumo, estudio y producción en la región, lo que está permitiendo estructurar una estrategia común para defender la soberanía tecnológica. Esto es clave porque va a ser muy difícil que los gobiernos quieran, de manera solitaria, tomar decisiones que no les guste a las grandes tecnológicas, quienes tienen un enorme poder de influencia en los procesos electorales, en la movilización social e incluso en desestabilización política. Por lo tanto, es un tema bastante álgido.
Sin embargo, este nuevo enfoque permite hacer ver que esos datos que América Latina le está regalando a las grandes tecnológicas pueden ser negociados de manera colectiva, y dicha negociación puede impactar en el ingreso bruto de los países.
Por ende, el índice está configurándose en un mapa para comenzar a tantear el territorio digital de América Latina.
4.- Soberanía algorítmica frente al sesgo y la exclusión
La CELAC propuso que los datos generados en la región son un recursoestratégico.
Se discutió la creación de un "Acervo Digital Regional" que sirva para entrenar modelos de IA que entiendan el español local, las lenguas indígenas y los modismos rioplatenses, caribeños y andinos, rompiendo el sesgo cultural de modelos como GPT o Gemini.
La soberanía cultural ahora se define como el poder de la región para diseñar sus propios algoritmos.
El documento de la Cumbre abandona la idea de que los problemas digitales son simples "errores técnicos", como los fake news, a los que tantas veces se hizo mención en cumbres pasadas, para señalar fallas estructurales.
Por primera vez se nombra oficialmente la idea de "sesgo algorítmico" (deep fake) como una herramienta que reproduce vicios de exclusión social y racismo que impactan negativamente la cultura local. La soberanía cultural ahora se define como el poder de la región para diseñar sus propios algoritmos.
Y esto último es clave, porque independientemente de pasar de la parte normativa a la parte de inversiones —e incluso de que estas se lleven a cabo o no—, cambiar la manera de visualizar el problema da cuenta de que la única forma de mantener la soberanía cultural y nacional en los nuevos momentos de avance tecnológico significa poner el foco en tener la capacidad de diseñar los algoritmos que realcen la cultura, los símbolos y las maneras, las visiones de mundo que nacen desde todo el territorio.
Esto es un cambio de enfoque que puede ser muy provechoso a futuro y que se ha plasmado y rubricado en Bogotá el fin de semana pasado.


